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domingo, 26 de octubre de 2014

Plas-mación 6

PLAS-MACIÓN 6


Continúo con las descomposiciones, pero me empieza a invadir una especie de contradicción: el concepto me gusta, los resultados no me desagradan, unos más y otros menos, pero ... 





































Como no me convence enseñar la foto y el cuadro, busco alguna arternativa y fusiono "realidad" y plas-mación en un mismo lienzo. 



No, no es lo que busco; viene a ser como un truco de magia empezando por la solución, creo que estoy cediendo ante el gusto de unos posibles observadores, vamos, una concesión a la galería.

Me tomo un descanso, tanto pensar no me sacia las ganas de pintar. Reflexionaré y pintaré un paisaje de El Campello para desahogarme.



   
Con el afán de buscar esa simbiosis entre lo abstracto a través de la realidad experimento con una técnica mixta; transferencia de imagen, intervención sobre ella y descomposición.




Es un buen ejercicio para conocer y practicar otras técnicas, pero de momento seguiré buscando.






martes, 23 de septiembre de 2014

Plas-mación (5)

Plas-mación (5)







Seguimos observando la realidad a través de la cámara fotográfica y tras ella o a través de ella llegamos a la abstracción.







Al fin y al cabo, la abstracción es solo una cuestión de escala. Si tomamos un detalle de una pintura figurativa y la ampliamos hasta que deje de tener un significado realista,  ¿Su resultado no viene a ser una pintura abstracta?





De modo que sigo plasmando la abstracción, intentando tener sensaciones similares a las que me produciría la realidad como nos lo ha enseñado nuestro cerebro. Como se puede apreciar,  busco escenas que se diferencien de las anteriores en composición y cromatismo, ya que la forma se queda en segundo o tercer lugar.






  
Otro ejemplo, 





Las ideas las tengo claras, pero necesito la retroalimentación de los observadores. 

Cuando muestro la fotografía como referencia al cuadro abstracto (plas-mación), obtengo manifestaciones muy comprensivas y halagadoras incluso. Sin embargo cuando se contempla solamente la plas-mación la respuesta no es tan gratificante ni explícita. 

¿Por qué?

Nos vemos en la próxima entrega.



















domingo, 18 de mayo de 2014

Plas-mación (3)

Plas-mación (3)


El siguiente paso fue tomar una foto. A partir de este momento, solo utilizaba fotos mías, eso me permitía tratar la foto como paso intermedio hacia el cuadro y no como un fin en si mismo.  




Después la dividía en áreas tratando de unificar los tonos semejantes; tres, cuatro, seis o más, dichas áreas procuraba que fueran triángulos o polígonos que facilitaran el cálculo de las mismas. 

Más tarde sumaba todas las áreas por tonos y establecía el porcentaje  que dicho tono ocuparía en el cuadro.





En ese momento ya estaba bastante harto de tanto número, a pesar de haber coqueteado durante tantos años con ellos, y las ganas por empezar a pintar se parecían a un volcán en plena ebullición. He de reconocer que la sensación no era desagradable del todo.

Ya delante del lienzo (de un área proporcional a la de la foto, aunque fuera más alargado que la foto) trazaba unas líneas simples, creando zonas que  pintaba del color correspondiente.

Cuando el blanco del lienzo pasaba a ser historia, quitaba un poco de azul de aquí y lo sustituía por un poco de ocre por allá, del mismo tamaño, claro. Lo repetía hasta darle una forma irreconocible al cuadro (con respecto a la foto).

Finalmente, pintaba con medios tonos y cuartos de tono sobre las zonas uniformes tratando de obtener el mayor número de matices de la foto.

Y hete aquí el resultado, ahora sois vosotros los que tenéis que valorarlo. Recordad que el fin es el cuadro y la foto solo un medio para alcanzar dicho fin.