sábado, 30 de abril de 2016

MARRUECOS

M A R R U E C O S


¿Marruecos?
¿Pero cómo que os vais a Marruecos?
Como están las cosas ..., ¡Válgame Dios!
¿Lo habéis pensado bien?
¿No tenéis otro sitio dónde ir?

Éstas, y otras preguntas similares, eran las que nos hacían amigos, conocidos y familiares antes de coger el avión para visitar África por primera vez. Ninguno de los cuatro habíamos estado en ese continente.

Así que fuimos a pasar unas Navidades a un país musulmán. La experiencia fue cuanto menos extraña; nadie cantaba por las calles, no sonaba ningún villancico, las luces no adornaban las calles; solo alumbraban. Después, ya en España,  llego el Fin de Año y fue como si no entendiéramos nada. ¿Ya es Nochevieja?

Pero mereció la pena, Marruecos es un país con gente hospitalaria que trata de hacer tu estancia lo más agradable posible.

El comercio en las grandes ciudades es un poco agresivo en sus formas, no entienden que haya turistas que están allí sin intención de comprar, pero no creo que tengan ellos la culpa.

Como no quiero hacer un reportaje del viaje, para eso ya colgué un libro en facebook, en esta ocasión os presentaré un reportaje fotográfico de poco más de treinta fotos, como si de un carrete de antaño se tratara. Deseo que las fotos sean lo suficientemente bonitas como para que os hagáis una idea de lo bien que nos lo pasamos y cómo disfrutamos en Marruecos.  

Atardecer en Marrakech. Una de las muchas puertas de la Medina.







Al atardecer comienza el bullicio alrededor de las zonas comerciales, es como si se despertaran de dormir la siesta y necesitaran salir a tomar el aire.











Calle comercial.






Con tanto comercio por las calles, al anochecer no hacen falta farolas , basta con la luz de los comercios.










En esta ocasión la imagen supera a cualquier palabra que la intentara describir.



Con tantas luces las sombras se hacen muy grandes.






Pueblos de adobe con tejados planos.



Puesto de venta en la carretera, de cerámica, minerales y fósiles .

Carretera sinuosa del Alto Atlas


No pude ver quién conduciría la moto.


Aldea a los pies del Atlas


Fuego en campamento Bereber.

Amanece en el desierto.



Ya terminó, por hoy, su trabajo.

El color entre neumáticos.
Kasbah (ciudad fortificada de adobe) de Ait BenHaddou.



Nuestro guía en la Kasbah. Gracias.
Campo de futbito anegado por un pantano.

Costa Atlántica. Essaouira.




Puerto de Essaouira.

Astillero en el puerto de Essaouira.

Muralla que rodea el puerto de Essaouira.


Estamos en diciembre pero hace mucho calor.


Playa al sur
Atmósfera


Paseo








Recogiendo

Las dueñas de la costa.







La jefa.
El pan de cada día.

Pescador, guía, cocinero ..., buena gente.

A punto de zarpar.


Fin del reportaje.




















jueves, 28 de abril de 2016

2º Encuentro de dibujantes urbanos en Elx


Segundo encuentro de dibujantes en Elx.

El pasado fin de semana tuvimos la ocasión de dibujar en Elx con la compañía de otros muchos dibujantes de España. Por destacar algún grupo, estaba «Cuadernos viajeros» de Elx, los «Ladrones de cuadernos» de toda España y otros independientes, que como Alex, María Antonia, Carlos y yo nos desplazamos de diferentes lugares para dibujar durante casi tres días, las calles, monumentos y personas de Elx. 

Como se trataba de dibujar, no hice muchas fotos, así que voy a compaginar las fotos con los dibujos porque aunque, no siempre una imagen vale más que mil palabras, últimamente prefiero poner imágenes para ahorrarme algunas palabras.


De modo que sin más dilación, os dejo con las imágenes del evento:

Nada más llegar y tras inscribirnos, recoger acreditaciones y el cuaderno de dibujo, los que veníamos de Madrid nos subimos a la terraza de La Calaforra para dibujar sus alrededores.



Calentando motores. El lápiz y la mano también se enfrían.

Grupo de dibujantes en plena acción. Multiplicarlo por más de 18 y os haréis una idea de cómo estaba Elx.


Después de unas cervezas nos fuimos a dormir, mañana teníamos una larga jornada por delante.

Por la mañana desayunamos y dibujamos en el Pub Jackson.

Carlos dibujado por mi.
Yo, retratado por Carlos ¿Venganza? No. no lo creo.





Visitamos el Convento de la Clarisas y realice un apunte de la fachada de la Basílica de Santa María.


Justo cuando estaba terminando el apunte, llegaron Mariela y Santi. Amigos de Alacant que se unieron al séquito de dibujantes.


Después de comer en una pizzería de cuyo nombre no quiero acordarme, nos dispusimos a dibujar mientras tomábamos un café. 


Jose Vicente posando,  junto a una rosa que alguien dejó a sus pies y que me obligó a sacar la cámara de fotos para dejar constancia de esa espléndida imagen para la posteridad.


Y el dibujo que hice después de fotografiar a Jose Vicente.


Lola también dejó constancia del paso de los madrileños por Elx.


Por la tarde nos fuimos a la Calaforra, donde los «Ladrones de cuadernos» nos contaron sus inicios en este mundo del dibujo. Después Sazed Ui Alam y Ángela Fragoso nos amenizaron con su música.


Llegó la Concejala de Cultura del Aytº de Elx y se sorprendió de ver a gente (por utilizar un sustantivo benevolente) que seguía dibujando. Al preguntar a Ramón, éste me pidió que le enseñara lo que estaba haciendo y alguien nos fotografió. 

Estos eran algunos de los dibujos de ese momento. Firmados por los propios protagonistas como confirmación de que se reconocen en el retrato

.


Carlos por detrás y Mariela de perfil.

El domingo, fue muy divertido, con exposición en les eres de Santa Llúcia, copiosa comida amenizada con algunas de las integrantes del grupo Cuadernos viajeros y el repaso de los cuadernos de los maestros. 


Foto de grupo con muchas ausencias.

Dolça hablando con Carlos. Alex, Mª Antonia y un servidor.


Agradecimiento de «Los Cuadernos Viajeros» a resto de los participantes.


Con Pilar
A la izquierda Pilar.





Y termino con esta línea celeste de Elx.



Al año que viene más.










sábado, 2 de abril de 2016

Cotos, Peñalara, Claveles y Laguna de los Pájaros

Cuando vas a la montaña, y sobre todo si lo haces en invierno, la primera imagen que te imaginas es verlo todo blanco. Pero claro, si la noche anterior no nevó demasiado, los árboles suelen estar verdes en lugar de blancos y eso te puede llegar a  decepcionar. Error.




Tienes que disfrutar del paisaje que tienes ante tus ojos, porque no verás otro igual. Verás algunos parecidos, quizá otro año, pero no verás uno igual como el que tienes delante.

Según íbamos ascendiendo los árboles se iban viendo más blancos, lo que hacía presagiar el paisaje imaginado.



Las nubes también estaban empeñadas en mostrarnos lo blanco que puede llegar a ser el paisaje. A medida que la pendiente se hacía más dura, las nubes se volvían más tercas. Hasta que finalmente el blanco se hizo presente. Anduvimos entre nubes durante largo rato aunque pisábamos más de un metro de nieve.



Llagamos a la cumbre de Peñalara, el viento soplaba del Norte y nuestras fuerzas habían sido diezmadas tras superar más de 500 metros de desnivel y rescatar una y otra vez a nuestras piernas empeñadas en medir la profundidad de la nieve. Había que reponer fuerzas.



En ese momento y a pesar de la comida que me supo a delicatessen, habría firmado porque nos viniera a buscar un helicóptero.

Bajamos por los Claveles brújula en mano, las nubes volvían a saludarnos. ¡Muy efusivamente! Vamos, nos envolvían en un abrazo que nos cegaba. Pero en cuanto hubimos bajado algo más de cien metros, constatamos que la verdadera obsesión de las nubes eran las cimas de las montañas y que por debajo de ellas, a nosotros nos dejaban en paz.



La verdad es que a pesar del “sufrimiento” siempre relativo (un grupo de jóvenes de no más de 17 años, andaban por allí como si de un paseo se tratara), las sensaciones y las imágenes que se ven, son únicas.




Gracias a Eugenio que me llevó crampones y piolette para poder desplazarnos más seguros por la cumbre.



Y gracias a todos los intrépidos que como nosotros se acercaron a Peñalara y me permitieron sacar fotos como estas: